Este año, el Día de Todos Los Santos, Halloween, es el mismo, un día para recordar a los que se han ido.

Vamos a empezar diciendo algo que es evidente pero es algo que no pasa nada si recordamos: RESPETO (¡qué fácil verdad!). No pretendemos posicionarnos a favor de lo nuestro, que parece que siempre creemos como verdadero, ni enemistarnos. Como siempre decimos “todas las valoraciones caben en este hueco que también es el vuestro”.

¿Os lo imagináis no? Si hemos pasado una Semana Santa confinados, una primavera de coronavirus, un verano de coronavirus, celebraciones pospuestas por coronavirus, toca mirar el calendario y ya está. Pues eso, Halloween. ¿Preferís Los Santos?

Debate abierto, lo sé. Muchxs querrán centrarse en lo nuestro. ¿Tenemos claro qué es lo nuestro? O mejor hablamos de lo que fue. Yo creo que sí, sobre todo por los hijos, algunos más grandes, otros adolescentes y también pequeños. No les hemos inculcado esa costumbre, otros sí. Ya está nuestra cabeza en el pasado. Decíamos que era conmemorar a nuestros muertos, porque en esta vida tenemos que tener hasta eso, muertos. Y no es triste, es vida vivida. Empezaba con la víspera de todos Los Santos, al día siguiente los cementerios se llenaban y se llenan aún de personas para arreglar el lugar donde reposan sus familiares. Lo limpian y lo decoran con flores. Es una manera de seguir cuidándolos y muestra de respeto.

Se llenaban los camposantos de niños, ahora parece extraño que un niño acompañe a sus familiares en esta tarea, pero antes no era nada raro. Preguntad en vuestro entorno. Conocemos historias simpáticas de niños allí jugando y oye, no pasaba nada. Muchas flores, muchísimas y velas. Es la época del año que más se venden. Pues claro que sí, se merecen eso. Las flores son bonitas, alegran y reconforta pensar que así están un poquito mejor. Si me equivoco ya sabéis, decidme algo por favor. En muchas casas esa noche se comían castañas y boniatos asados, o dulces típicos como los huesos de santo, panallets, buñuelos, se contaban historias sobre ánimas y daba igual la edad, todo el mundo escuchaba, no sin tu dosis de miedo infantil. El día 2 de noviembre era el Día de los Fieles Difuntos o día de los muertos, así de claro. Siempre hemos sido de llamar a las cosas por su nombre.

Ahora toca hablar de otra forma de la celebración, la tildan de “terrorífica” en las tiendas de disfraces, en las tiendas de chucherías y hasta en gimnasios. Halloween ha pasado de ser una conmemoración tranquila a algo divertido, nada de miedos pero sí algún que otro susto. Todo esto desde una visión totalmente simpática, todo el mundo se disfraza, hasta disfrazamos a las mascotas, las casas se decoran. Lo hemos convertido en una fiesta ya nuestra. Algunxs la tachan de competencia, hemos pasado de algo sobrio a irónico y ha costado trabajo, pero la mayoría la hemos hecho nuestra. Voy a decir una cosa que puede que me cree enemigos, ¿no celebran algunos la crucifixión yéndose a la playa? (Mejor lo dejo para la Semana Santa).

Y la famosa Catrina, la vemos bonita, con esas flores en la cabeza, los colores llamativos que nos despiertan una sonrisa y querer pintarnos las caras así.

Una última cosa.

¿Estamos preparados para esto?

¿Es tiempo de celebraciones?

Ahora más que nunca es tiempo de recordar a todos los que se han ido.

Hacedlo como queráis, pero hacedlo por favor.

Por:

Blanca Radiante.

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